llamamos mutismo a la desaparición del habla, sin que la persona haya sufrido alguna lesión cerebral, que se presenta después de haber adquirido el lenguaje.

Las causas del mutismo

Este trastorno de la comunicación tiene causas psíquicas, no neurológicas.

La presencia de mutismo se puede deber a:

- timidez

- perturbaciones emocionales

- situaciones traumáticas

- predisposición constitucional

- depresión grave

- susto intenso; y en última instancia,

- psicosis.

Este trastorno se conoce también como “afasia voluntaria” y puede ser total o parcial. Las personas que lo presentan suelen tener un nivel de inteligencia normal y un desarrollo psicomotor apropiado, sin embargo, se suele presentar con myor frecuencia en familias desestructuradas o a situaciones de Trastorno Negativista Desafiante, enuresis, etc.

Propuestas creativas para la intervención psicopedagógica del mutismo

La interevención en personas con mutismo puede presentar inmumerables dificultades al pasicopedagogo o psicólogo educativo, ya que las personas que presentan el trastorno, levantan barreras importantes para comunicarse con los demás, no sólo con a nivel del lenguaje, sino también en relación al paralenguaje, es decir, al comportamiento que la persona realiza cuando se comunica. Por ejemplo, las personas con mutismo, no suelen gesticular, no prestan atención cuando se les habla y suelen mantener una gran distancia en relación al otro interlocutor.

Después de varias experiencias en la inetervención con este tipo de usuario, hemos comprobado que existe una serie de estrategias creativas que suelen funcionar en la terapia, con el fin de poder apoyar el trabajo de otros psicopedagogos las mencionamos  a continuación:

1º Llévate a la persona con mutismo al súpermercado y pídele que localice productos difíciles como productos ecológicos o productos internacionales. De esta forma, terminará por comunicarse con una mayor amplitud.

2º Baila con él o ella. Bailar ayuda a liberar tensiones y puede facilitar que estas ersonas bajen un poco la guardia y consigan soltar algún sonido que otro.

3º Hazte la sorda o intenta comunicarte sólo con gestos. Esto desatará la risa de la persona con mutismo y reducirá sus niveles de ansiedad.

4º Establece un código d ecomunicación. Lo más importante es conseguir que la perona desee mantener una conversación aunque sea sin palabras. Invénta formas divertidas de comunicación como hacer soniditos extraños o golpear de forma rítmica un objeto al estilo morse .

Por otro lado, sería de mucha utilidad una vez que se haya comprobado que una estrategia funciona, extenderla a la familia próxima, es decir, padres y hermanos, para que puedan incorporarlas y conseguir establecer una vía de comunicación con la persona con mutismo. Al respecto, lo ideal sería invitar a alguno de los miembros de la familia a una o varias sesiones para facilitar la adopción de la estrategia e ilusionar y aportar esperanza al resto de la familia.

Lo fundamental en estos casos es mostrarse relajado y no darle mucha importancia al hecho de que la otra persona no se comunique de forma voluntaria, ya que si éste percibe estrés en el terapeuta volverá a subir sus defensas o las fortalecerá aún más, haciéndose imposible la intervención.

Jenny Guerra Hernández

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